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La lucha por los derechos de los inmigrantes en la era de Trump

Por Masao Suzuki |
May 9, 2017
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Traducción: Edward C. Tolentino

San José, CA – Desde que Donald Trump inicio su mandato presidencial el 20 de enero, ya ha realizado dos de sus tres promesas de campaña contra los inmigrantes. Primero, aprobó una orden ejecutiva para la construcción de un muro fronterizo con México, proponiendo un presupuesto inicial de $2.6 mil millones para comenzar la construcción. La segunda orden ejecutiva también aprobada por Trump, ordena incrementar el personal de los organismos de inmigración y expande las prioridades de deportación para incluir a todos los indocumentados, dándole más autoridad a los agentes de ICE. Esta propuesta también propone un presupuesto de casi $2 mil millones para acelerar las deportaciones y contratar más agentes de ICE y de la Patrulla Fronteriza. Esta orden ejecutiva también amenaza con sancionar a los gobiernos locales que no cooperen con las autoridades de inmigración.

Sin embargo, Trump no cumplió con su promesa de cancelar el programa DACA – Acción Diferida para Llegados en la Infancia – del presidente Obama. Esto sería bastante fácil de realizar debido a que este programa fue establecido por orden ejecutiva y por lo tanto pudiera ser cancelado de la misma forma, ya que no requiere de aprobación del congreso para su financiamiento. El hecho de que el presidente Trump no ha cancelado el programa DACA demuestra que Trump considera las consecuencias políticas que tendría este acto, debido a la gran popularidad y apoyo que tiene el programa.

Una de las campañas lideradas por activistas del movimiento pro-inmigrante, ha sido presionar a los gobiernos locales para que se declararen espacios santuarios para los indocumentados. Como resultado, un sin número de ciudades, condados, distritos escolares y universidades han adoptado políticas que limitan la cooperación de la policía local o empleados con los organismos de inmigración. Un ejemplo ocurrió en la Universidad del Estado de la Florida en la ciudad de Tallahassee, donde el movimiento estudiantil local SDS - Estudiantes por una Sociedad Democrática en español - ganó casi dos tercios de los votos en un referéndum, logrando que el presidente de la universidad acordara no cooperar con ICE y mantuviera la matricula estatal para los estudiantes indocumentados.

Muchos, aunque no todos, de los políticos demócratas a nivel local y estatal, han apoyado los movimientos locales por espacios santuarios y se han pronunciado en contra de la construcción del muro fronterizo y de las deportaciones. Estos son acontecimientos positivos, ya que mientras más amplia sea la oposición a Trump y a las políticas opresivas del Partido Republicano, mas victorias podremos alcanzar.

Al mismo tiempo, es importante recordar que la mayoría de los Demócratas todavía apoyan la llamada Reforma Migratoria Integral o CIR por sus siglas en ingles. Esta reforma no es nada más que una combinación de las políticas de Trump de militarizaron de la frontera, aceleración de deportaciones y aplicación migratoria de las normas laborales, con una legalización parcial de los indocumentados. El presidente Obama también trató de aplicar una CIR junto a una estrategia severa de aplicación de la ley, lo cual solo le obtuvo el título de “deportador en jefe”. Mientras tanto, los Republicanos rechazaron todo tipo de acuerdo y ahora tienen a Donald Trump.

Por lo tanto, es importante que el movimiento por los derechos de los inmigrantes apoye y adopte la demanda de legalización para todos como principio de guía del movimiento. Esto no quiere decir que el movimiento debería rechazar cualquier tipo de acuerdo, de hecho, la demanda por espacios santuarios e incluso el programa de DACA son concesiones que no detienen las deportaciones o legalizan a los Dreamers, sin embargo, no empeoran la situación de los indocumentados tal y como lo haría una reforma CIR.

La derrota que sufrió la reforma de salud propuesta por Trump y el Partido Republicano, que hubiera causado que 24 millones de norteamericanos perdieran su cobertura de salud, es una buena noticia para el movimiento de los inmigrantes. Este precedente, hará que en el futuro sea mucho más difícil que las propuestas políticas de Trump se conviertan en proyectos de ley y sean aprobadas por el Congreso. El movimiento por los inmigrantes debe aprender tanto de las victorias locales como de las derrotas nacionales de Trump para continuar luchando por los derechos de los inmigrantes.

¡No al muro fronterizo!

¡No más deportaciones!

¡Legalización para Todos!

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